AgriBrasilis – ¿Cuáles son los principales problemas fitosanitarios en México?
Graciela Ávila Quezada – México tiene una gran diversidad de cultivos y también una diversidad de plagas y enfermedades. La principales son las plagas que han sido reglamentadas por su importancia para la agricultura, y están sujetas a vigilancia, prevención, control o erradicación.
Por ejemplo, en los cítricos tenemos al Huanglongbing, o HLB, causado por bacterias del género Candidatus Liberibacter. También tenemos la leprosis y el Virus de la Tristeza de los Cítricos. En el algodón tenemos problemas como el picudo del algodonero (Anthonomus grandis). También existe una vigilancia muy importante sobre las moscas de la fruta.
Como dato interesante, México está entre los 20 países con mejores sistemas de vigilancia epidemiológica fitosanitaria del mundo, por su infraestructura para detectar oportunamente plagas y patógenos.
AgriBrasilis – ¿Por qué se diagnostican tardíamente algunas enfermedades agrícolas?
Graciela Ávila Quezada – El productor o técnico de campo se basa en los síntomas. El problema es que cuando aparecen estos síntomas, la enfermedad puede tener mucho tiempo dentro de la planta y haber contagiado a las plantas cercanas, aunque aún no presenten síntomas.
El diagnóstico de laboratorio puede tomar tiempo porque hay que tomar la muestra vegetal con síntoma, enviarla, procesarla y utilizar diferentes técnicas para identificar al microrganismo causal. Sin embargo, si sabemos que la enfermedad es fúngica, puede aplicarse el control inmediatamente para salvar la producción.
AgriBrasilis – ¿Cómo se puede utilizar la nanotecnología en la identificación y el control de fitopatógenos?
Graciela Ávila Quezada – Hay dos posibilidades, utilizar la nanotecnología para detectar al patógeno y utilizarla para el control. En el caso de los nanosensores, los cuales son pequeños dispositivos de reconocimiento. En su superficie colocamos moléculas que reconocen alguna característica del patógeno: puede ser una proteína, un antígeno o incluso una secuencia específica de su material genético.
Cuando esa molécula del patógeno se une al sensor, se produce un cambio físico o químico, que el nanosensor transforma en una señal medible. De esta manera podemos saber si el patógeno está presente. Uno ejemplo muy estudiado es Phytophthora infestans, el causal del tizón tardío de la papa y el tomate. La idea es poder detectarlo cuando todavía está en concentraciones muy bajas, incluso antes del inicio de los síntomas de marchitez.
La nanotecnología también se está estudiando para el control. Por ejemplo, podemos utilizar nanopartículas como agentes antimicrobianos o nanopartículas cargadas que liberan el producto cuando encuentra condiciones que indican la presencia del patógeno. Esta tecnología nueva e innovadora continua a nivel de investigación.
AgriBrasilis – ¿Por qué los agentes de biocontrol que son eficaces en el laboratorio pueden perder eficacia en el campo?
Graciela Ávila Quezada – Porque el laboratorio es un ambiente con condiciones controladas de temperatura, humedad, nutrientes y pH. Y cuando llevamos al microorganismo al campo tiene que enfrentarse a muchas variables.
Podemos tener un microorganismo que funciona muy bien en un suelo ácido (pH bajo), y si lo aplicamos en un suelo alcalino puede tener dificultades para establecerse. Lo mismo puede ocurrir con la temperatura.
Además, cuando aplicamos un microorganismo al campo, no está solo, se enfrenta a la competencia con todos los microorganismos que ya viven en ese suelo o en la planta. Existe toda una comunidad microbiana y esas poblaciones tienden al equilibrio.
Por eso el reto es conseguir que el microorganismo de biocontrol sobreviva, se establezca y mantenga su actividad en condiciones de campo.
AgriBrasilis – ¿Qué proyectos de investigación está desarrollando que tengan el mayor potencial para generar aplicaciones prácticas?
Graciela Ávila Quezada – Una de las líneas con mayor impacto es el diagnóstico y su integración con el manejo de las enfermedades. Detectamos al patógeno que está afectando a una planta, lo corroboramos con pruebas de patogenicidad, lo identificamos y reportamos al productor.
Recientemente diagnosticamos enfermedades foliares y de raíz en pimientos, y del tronco y ramas en durazno y vid, las reportamos en artículos, y las damos a conocer al sector productivo.
También estudiamos nanotecnología para el control de fitopatógenos. Trabajamos con nanopartículas de plata, quitosano y sílice mesoporosa. Estas últimas funcionan como pequeñas estructuras llenas de poros donde podemos cargar un fungicida y diseñar una especie de “tapa” que controle su liberación.
La idea es desarrollar lo que llamamos “fungicidas inteligentes”, que liberen el ingrediente activo cuando encuentran una señal asociada al patógeno. Esto podría ayudar a utilizar los productos de manera más eficiente y reducir las pérdidas por lluvia, el sol o la degradación ambiental.
AgriBrasilis – ¿Cuáles son las limitaciones de la adopción a gran escala de la nanotecnología?
Graciela Ávila Quezada – La principal limitación es que estamos en una etapa temprana. Hay resultados interesantes en laboratorio y unos pocos en invernadero, sin embargo, se debe comprobar que esta tecnología funciona de manera segura en condiciones reales.
También está el reto de la regulación y de conocer qué ocurre con las nanopartículas después de aplicarlas en el ambiente.
