“El aumento de la frecuencia y la intensidad de los eventos extremos incrementa los riesgos de fracaso en la producción agropecuaria…”
Walter Baethgen es profesor en Columbia University, donde se desempeñó como científico investigador principal y director del Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad en la Columbia Climate School, así como director del Centro para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria en el Instituto de la Tierra. También fue vicepresidente del directorio del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria.
Baethgen posee títulos de maestría (M.Sc.) y doctorado (Ph.D.) del Virginia Polytechnic Institute and State University, así como un título en Ingeniería Agronómica de la Universidad de la República, en Uruguay.
AgriBrasilis – ¿Cuál es la relación entre los gases de efecto invernadero (GEI) y la ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos?
Walter Baethgen – El calentamiento global acumula energía térmica en la atmósfera y los océanos, lo que desestabiliza los patrones climáticos globales al intensificar el ciclo hidrológico global (intensifica la evaporación y aumenta el contenido de vapor de agua en la atmósfera). Esto a su vez resulta en un aumento en la frecuencia e intensidad de eventos extremos como olas de calor, sequías, incendios forestales e inundaciones.
AgriBrasilis – ¿Cómo está afectando el cambio climático a la agricultura uruguaya?
Walter Baethgen – Igual que en el resto del mundo: el aumento en la frecuencia e intensidad de eventos extremos aumenta los riesgos de fracaso en la producción agropecuaria. En particular, aumenta los riesgos de la producción que se realiza “a cielo abierto” y que depende de las condiciones climáticas existentes.
AgriBrasilis – ¿Qué medidas preventivas están implementando el gobierno y el sector privado?
Walter Baethgen – Existe una serie de esfuerzos públicos y privados para mejorar la capacidad de adaptarse al cambio climático. El gobierno tiene fondos de emergencia para ayudar a los productores más pequeños, existen seguros públicos y privados que intentan transferir al menos parte de esos riesgos asociados al clima, y se está estimulando el desarrollo del riego donde es posible. En el sector de la investigación hay trabajos específicos que buscan medidas de manejo que vuelvan más resilientes a los sistemas de producción.
AgriBrasilis – ¿Cuál es el costo económico de las sequías para la agricultura uruguaya?
Walter Baethgen – El costo de las sequías es muy significativo para la economía uruguaya. Por ejemplo, se ha estimado que la sequía de 2022/23, que fue la peor registrada en la historia del Uruguay, resultó en pérdidas directas de más de mil ochocientos millones de dólares americanos. Esto ya es muy negativo en sí mismo, pero además el agro genera un impacto multiplicativo en el resto de la economía que puede llegar a un factor de 3 o más (es decir, por cada dólar que se pierde en el agro, el país pierde 3 dólares).
AgriBrasilis – ¿Qué aprendió el país de la crisis hídrica de 2022/2023?
Walter Baethgen – Yo creo que para el agro no fue algo nuevo: fue algo que ya se vivió muchas veces, pero con una intensidad bastante mayor. Dada la importancia del agro en la economía y particularmente en las exportaciones de Uruguay, creo que se entendió la necesidad de hacer más resilientes a los sistemas agropecuarios. Esto incluye desarrollar el riego donde es posible, diversificar la producción, identificar sistemas más resilientes e intentar transferir la mayor proporción posible de los riesgos con instrumentos financieros como los seguros.
AgriBrasilis – ¿Por qué sigue siendo difícil alcanzar un consenso entre los países con mayores emisiones para reducir las emisiones de GEI?
Walter Baethgen – El problema de las emisiones de GEI hoy son las emisiones del sector energía: 75% de las emisiones totales de GEI en el mundo vienen de la quema de combustibles fósiles. Y en la actualidad, el 80% de la matriz energética global sigue dependiendo de combustibles fósiles. Entonces, si bien hay países que se comprometen a reducir esa dependencia, va a ser un proceso lento. Esas dificultades se ven aumentadas cuando algunos países ni siquiera se comprometen a reducir las emisiones de GEI. En la actualidad, más del 50% de las emisiones totales de GEI vienen de China, EEUU y la Unión Europea. Es en esos países donde es necesario acelerar el proceso de transición a energías renovables. Por supuesto, este va a ser un proceso lento dada la dependencia de los combustibles fósiles de la matriz energética de hoy.
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