“El tiempo necesario para obtener una nueva variedad de soja usualmente es de 8 a 10 años…”
Leonardo Daniel Ploper es investigador emérito de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres – EEAOC, exinvestigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET), ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Nacional de Tucumán, con maestría y doctorado de la Universidad de Purdue y un posdoctorado en fitopatología de la Universidad de Auburn. Es especialista en fitopatología y mejoramiento genético de plantas.
AgriBrasilis – ¿Cómo se inicia el desarrollo de una nueva variedad?
Daniel Ploper – Para desarrollar una variedad es crucial generar variabilidad genética, que nos permita seleccionar genotipos superiores. Para esto se recurre a cruzamientos sexuales entre padres elite para las principales características buscadas y fuentes con genes específicos para caracteres sanitarios y de calidad entre otros. La variación biotecnológica es parte de la diversidad o fuente de eventos con características también específicas como de tolerancia a herbicidas o insectos.
A partir de esos cruzamientos se expresará la variabilidad y a lo largo de las sucesivas generaciones el trabajo consistirá en seleccionar los mejores genotipos. En el caso de la soja, el método más común que se utiliza es el de descendencia única (single seed descent) o retrocruzas. [Nota del editor: En la selección por descendencia de semilla única, una semilla de cada planta da origen a la siguiente generación. En el retrocruzamiento, la descendencia se cruza nuevamente con uno de los progenitores para incorporar un rasgo específico.]
En estos momentos se sigue un proceso acelerado denominado speed breeding, con la utilización de métodos de generación de ciclos cortos de manera artificial en cámaras climáticas y simultáneamente el genotipado en cada generación en los individuos logrados. Este procedimiento más costoso produce una puesta en el mercado más rápida.
Una vez logradas, las líneas avanzadas son evaluadas en ensayos comparativos en diferentes ambientes por los equipos de investigación y las selecciones avanzadas se llevan a ensayos macro para luego decidir los avances o puestas en el mercado. Simultáneamente se realiza la estabilización de las líneas hasta lograr pureza y estabilidad, para luego ser derivadas al equipo de producción.
AgriBrasilis – ¿Cuál es el tiempo y el costo del mejoramiento genético?
Daniel Ploper – El tiempo necesario para obtener una nueva variedad de soja usualmente es de 8 a 10 años, aunque aquellos programas que avanzan generaciones en otras localidades o bajo condiciones controladas llegan a reducir esa duración a la mitad. Hay que plantearse unas 10-12 generaciones totales Dependiendo de la metodología de mejoramiento y de la capacidad económica del programa, puede realizarse como mínimo en 6 años para colocar esa nueva variedad en un volumen de producción avanzada.
Ahora si se consideran los eventos biotecnológicos que se desarrollan y se introducen en las variedades deben sumarse años adicionales de investigación, desarrollo y desregulación en los países.
En cuanto al costo de obtener una variedad, el mismo será diverso de acuerdo a la inversión que se dedique al programa, y esto varía si se trata de instituciones públicas o empresas privadas, del alcance geográfico de estas empresas y de las expectativas del mercado.
Un programa de mejoramiento varietal requiere contar con equipos de trabajo interdisciplinarios (especializados en genética, mejoramiento, biotecnología, fitopatología, zoología, semillas, etc.), infraestructura (campos de cría y campos para ensayos, galpones, maquinaria, vehículos, laboratorios, instrumental, invernaderos, etc.), germoplasma (colecciones de variedades y líneas que aporten diversidad genética), capacidades biotecnológicas y capacidad de multiplicación de semilla básica.
Es necesario enfatizar que todo esto cuesta mucho dinero y esfuerzo, que además debe ser sostenido y potenciado en el tiempo si es que se pretende ser exitoso y producir variedades de alto impacto que signifiquen ventajas reales para el productor y el consumidor.
En este sentido, el costo dependerá de todo lo mencionado. Al ser tan variable, ese dato difiere de acuerdo a las empresas obtentoras.
AgriBrasilis – ¿Qué estipula la legislación sobre regalías por semillas? ¿Cuáles son los derechos del agricultor?
Daniel Ploper – Ley N° 20.247 de Semillas y Creaciones Fitogenéticas (de 1973) establece que el derecho exclusivo del obtentor tiene tres excepciones: la de consumo; la del agricultor, que le permite a éste usar la semilla de una variedad protegida para su siembra en su explotación y para su propio uso; y la del fitomejorador, que lo habilita a utilizar libremente una variedad protegida (siempre que su uso no sea repetitivo) como fuente de germoplasma para crear y comercializar una nueva variedad vegetal.
La segunda excepción genera un problema, sobre todo en el cultivo de autógamas y especies de reproducción agámica. [Nota del editor: Las especies autopolinizadoras, como la soja y el trigo, se reproducen mediante autofecundación. Las especies de reproducción agámica se multiplican mediante partes de la planta, como plántulas o tubérculos.]
Es una práctica instalada y reconocida por ley que el productor haga acopio y uso no oneroso de la propia semilla. Actualmente se está procurando modificar la legislación para contemplar mecanismos que posibiliten reconocer el derecho de obtentor, y así retribuir la inversión en desarrollo e investigación que supone esa semilla que eligió para sembrar.
AgriBrasilis – ¿Cuál será el alcance real del control de la identidad de la nueva variedad para combatir el mercado ilegal de semillas?
Daniel Ploper – En la actualidad existen metodologías por marcadores moleculares que permiten la identificación varietal para diferenciarla en los registros respectivos de la propiedad, con o sin observaciones a campo, y también para control del comercio. Cada variedad tiene su “huella digital genética”. Además cada evento biotecnológico que contenga puede ser identificado. Esto permite detectarlo durante todo su ciclo desde la semilla al cultivo y al grano producido.
Dependerá del sistema de verificación que se implemente la utilidad y el impacto del control, siempre y cuando haya una trazabilidad de la mercadería asignada a un productor/ lote/ transporte/ acopio/ exportador.
AgriBrasilis – ¿Qué cambiaría para la investigación, los precios de las semillas y el agricultor si Argentina se adhiriera al Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV 91)?
Daniel Ploper – Uno de los temas de impacto principales es que el derecho a uso propio es facultativo en UPOV 91 y que no estaba específicamente determinado en la legislación sobre UPOV 78. O sea puede haber excepciones en función de lo que se acuerde en la legislación de cada país. [Nota del editor: UPOV 78 y UPOV 91 son versiones del convenio internacional sobre la protección de nuevas obtenciones vegetales. La versión de 1991 amplía los derechos de obtentor y permite a cada país autorizar su propio uso dentro de ciertos límites].
Esto generaría mayor uso de semilla certificada y permitiría legalmente controlar el mercado generando mayor retorno a la inversión a los obtentores lo que permitiría una mayor inversión.
AgriBrasilis – ¿En qué enfermedades de la soja la resistencia genética ya permite reducir las aplicaciones de fungicidas y las pérdidas de productividad?
Daniel Ploper – Hay resistencia genética a numerosas enfermedades de la soja. Para algunas de estas patologías la resistencia genética permite reemplazar la aplicación de fungicidas foliares, como por ejemplo la mancha ojo de rana (causada por el hongo Cercospora sojina). Este patógeno tiene razas o patotipos que son capaces de superar a algunos genes de resistencia, aunque uno de estos genes todavía permanece efectivo contra todas las razas. También para roya de la soja (Phakopsora pachyrhizi) hay genes de resistencia, pero al ser este un patógeno altamente variable, la duración efectiva de estos genes es corta. También existen genes de resistencia para algunas podredumbres radiculares que pueden reducir aplicaciones de fungicidas a la semilla y al suelo.
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